Los perros son conocidos como el mejor amigo del hombre, pero algunos perros tienen una actitud benevolente que se extiende a sus congéneres. Incluso con los animales que suelen cazar y comer.
De paseo con su dueño, Kenai, un Golden Retriever de 3 años, vio un águila calva herida y empezó a ladrar insistentemente, informa GrindTV. El águila herida estaba posada en una rama cerca del agua.
El águila se alejó de un salto, asustada. Kenai y su dueño volvieron al día siguiente para completar la misión de rescate. A su regreso, siguieron las huellas que el águila había dejado en la nieve.
Kenai encontró al águila y, con la ayuda del Ministerio de Recursos Naturales, se llevaron al ave para que recibiera los cuidados sanitarios que tanto necesitaba, señala BarkPost. El pobre águila tenía las plumas congeladas y una herida en el hombro. Un examen más detenido reveló signos de envenenamiento por plomo.
Se espera que el águila se recupere totalmente tras recibir tratamiento. Gracias a Kenai, el águila se pondrá bien. Si no hubiera recibido ayuda cuando lo hizo, probablemente habría muerto.
Vea el rescate en el siguiente vídeo.